Estamos en verano, toca pintar tu casa

De cara a la época estival, tanto la ropa e incluso los productos que consumimos son más coloridos que en el resto del año. Lo mismo podemos hacer a la hora de renovar la decoración de nuestra casa con la llegada de esta nueva estación, mucha más alegre y divertida que las otras.

Panel colorido para decorar paredes

Por eso, proponemos un cuadro aplicando la técnica de papiroflexia u origami, que en unos sencillos pasos tendremos una auténtica obra de arte en nuestra pared. Lo único que nos hará falta será un panel, bien de corcho o de cartulina, infinidad de papeles cuadrados de diversos colores y pegamento de cola.

Lo único que hay que hacer es cambiar el estado del papel, dándole una forma de cuatro puntas de manera que se quede como en la imagen. Para ello, hay que doblarlo en cuatro partes y pegar la base en el panel que finalmente hayamos elegido. De esta manera, los papeles de colores se quedan abiertos. Eso sí, es importante que los papeles de colores muestren una cara de color blanco para que se note la diferencia de colores cuando hayamos finalizado el trabajo.

Y… voilà! Una técnica fácil, divertida y barata de Milideas, cuyo resultado no puede ser más colorido.

Si te has quedado con más ganas de innovar con el arte del plegado de papel (la papiroflexia), visita la página de la Asociación Española de la Papiroflexia, donde encontrarás muchas ideas interesantes que te ayudarán a decorar tu hogar.

Reciclando frascos: portavelas

Se termina la mermelada y llega el momento de decidir: “¿Tiro el frasco? ¿Lo guardo, porque me puede servir para guardar aceitunas, pan rallado…? Venga, lo guardo”. Si esto te suena, es posible que tengas un frasco (o dos, o tres…) de más  guardado en algún armario de la cocina.

¿Y qué tal guardar velas? Ya sabes que nos encanta reciclar, así que nuestra propuesta de hoy es convertir esos frascos desaprovechados en originales portavelas, ¡es muy fácil!

Material: frascos de vidrio, lana, pintura en spray y velas de té (las pequeñitas).

Paso 1. Limpiamos los frascos para que cojan bien la pintura.

Paso 2. Enrollamos la lana alrededor de los frascos (al gusto) y la sujetamos bien haciendo un nudo.

Paso 3. Colocamos los frascos boca sobre una superficie plana protegida con papel de periódico y los cubrimos con la pintura en sray. No conviene utilizar un color muy oscuro, porque el resultado sería menos cálido.

Paso 4. Dejamos secar durante 3 o 4 horas, retiramos el hilo y listo. Solo necesitas poner una vela en su interior y colocar tu nuevo portavelas donde más te guste.

Fácil, ¿verdad? Seguro que, al ser un trabajo hecho a mano y por ti, tiene una luz especial.

Consejos para pintar: herramientas y cuidado

¿Quieres darle otro aspecto a las paredes de tu casa? Aunque hay quien prefiere la comodidad de encargar la tarea a profesionales, si existe la posibilidad de pintarla uno mismo, la experiencia puede ser de lo más gratificante.

Antes de nada, vamos a ver algunos utensilios que facilitarán la tarea y una serie de cuidados para conservarlos en las mejores condiciones.

Además de las brochas, hay almohadillas de distintos tamaños y formas: no son caras y normalmente se venden en juegos. Para aplicar pintura sobre paredes, el tamaño más popular es el de 200 mm. Para superficies como radiadores o tubos, existe la posibilidad de emplear unas más pequeñas o pinceles.

Cuando se impregne la almohadilla de pintura, debe colocarse recta sobre la bandeja y aplicar la misma presión para que se distribuya de modo uniforme. Si la pintura tiene una base de aceite, es recomendable que el acabado se haga en dirección vertical, para evitar que queden marcas cuando se seque.

Para limpiar las almohadillas, de mohair o bandas de espuma, en primer lugar hay que eliminar el exceso de pintura sobre tela o papel de periódico. Si la base es de agua, basta con agua tibia y jabón. Si es de aceite, habrá que usar alcohol blanco en vez de agua y después usar agua caliente y detergente.

Con los pinceles ocurre algo similar: con pintura al óleo, habrá que utilizar un disolvente en un recipiente y sumergir el pincel varias veces. Aquellas con base de agua, se limpian igual que las almohadillas: agua tibia y un poco de jabón. Es importante dejarlas secar sobre un trozo de tela, ya que colocarlas cerca de un radiador podría dañar las cerdas.

No olvides que cepillos, rodillos y pinceles se estropean si no se lavan bien después del uso: si quieres mantener tus herramientas en buen estado y preservar las características originales, debes limpiarlas profundamente.