El bricolaje también es para niños

Los niños amantes del bricolaje o esos que se quedan ensimismados observando cómo elaboran geniales composiciones en ‘Art Attack’, tienen un nuevo espacio para desarrollar su creatividad. Se trata de la red social DIY, cuyas siglas corresponden al moderno “Do It Yourself”, o “Házlo tu mismo” que diríamos en castellano. Ya explicamos en un post anterior los conceptos básicos de esta nueva moda, pero ahora vamos a ver las características de esta red.

El servicio ha sido creado por el emprendedor Zach Klein, quien buscaba un espacio para que esos pequeños artistas pudieran colgar sus creaciones y observar lo que hacían otros para así coger ideas. Sus creaciones pueden ser valoradas por otros usuarios, de modo que se crea una interacción, un feedback que potencia esas habilidades. Pueden exponer trabajos ya terminados u otros que se encuentren en producción, de igual manera que pueden contemplar el paso a paso de otras producciones para posteriormente realizarlo ellos mismos.

Niños haciendo una manualidad paint

La seguridad es uno de los temas en los que se ha puesto más empeño. El rostro de los niños no aparece en ningún momento, así como el nombre, que se usa un apodo que debemos introducir desde el primer momento. El correo para registrarse ha de ser el de los padres, de modo que ya poseen un control que se completa con un panel que muestra la actividad de sus hijos, pudiendo denunciar cualquier abuso a los administradores del sitio web.

Además, para esos padres que puedan sentir cierta envidia por esa interacción pueden encontrar algo muy parecido en la red ‘HowIDIY’, donde ellos pueden interactuar de la misma manera, mostrando al mundo sus proyectos, admirando los de sus compañeros de comunidad y cogiendo ideas para decorar su hogar. ¿A qué esperas para unirte a los artistas?

Decorando con niños: frascos de sal de colores

Casi todos hemos hecho esta manualidad de pequeños, así que, ¿por qué no enseñársela a los enanos de la casa? Es sencilla, entretenida y les permitirá sacar su creatividad a la superficie. Hoy refrescaremos nuestra memoria para elaborar unas originales piezas decorativas: frascos con sales de colores.

Frascos de sal de colores

Material: frasco de cristal, sal, tizas de colores y folios.

Paso 1. Limpia y seca bien el frasco.

Paso 2. Echa un poco de sal sobre un folio y frótala con una de las tizas para que se vaya tiñendo (la tiza debe estar apoyada en la sal y debes hacer rodar la tiza sobre ella).

Paso 3. Introduce la sal en el frasco, empleando el folio como embudo. Esta opción te permitirá distribuir la cantidad de sal a tu gusto. Puedes hacer un dibujo de líneas rectas o una distribución más libre.

Paso 4. Limpia el papel y cambia de color, repitiendo los pasos 2 y 3 hasta llenar el frasco. Es importante mover el frasco lo menos posible, para evitar que se mezclen los colores, alterando el dibujo. También es importante llenarlo hasta arriba: cuanto menos espacio quede libre, menos probabilidades habrá de que se altere el dibujo.

Paso 5. Cierra el frasco con un tapón y colócalo en el lugar que más te guste.

¿Qué hacer con los folios manchados? Las posibilidades son amplias: los niños pueden hacer un dibujo para rematar la decoración o puedes emplearlos para hacer un cuaderno con papel reciclado.

Divertido portalápices para niños

¿Te cuesta que tus hijos tengan sus pinturas ordenadas? Aprovecha las vacaciones para realizar un portalápices que les permita tener sus cosas mejor organizadas. Pueden, incluso, echarte una mano pintando. Si tiene su sello, seguro que les hace más ilusión utilizarlo.

Divertido portalápices

En la imagen puedes ver un sol, pero las posibilidades son tan amplias como tu imaginación.

Además, en la red encontrarás otras ideas para inspirarte. Únicamente tendrás que hacer cambios en cuanto al número de piezas y los colores elegidos, pero el proceso será el mismo.

Material: una caja de madera, una tabla de ¼ pulgada, una caladora, lija, un lápiz, hojas de papel, esmalte sintético de los colores que quieras, pinceles, aguarrás, cola vinílica y (opcional) marcadores indelebles.

Paso 1. Dibujamos en un papel nuestro sol. No olvides que el dibujo debe ser más grande que el lateral más largo de la caja, para taparlo bien.

Paso 2. Pasamos el dibujo a la madera y lo recortamos, haciendo dos piezas iguales, con la caladora. Cortamos dos piezas más, circulares, para la cara del sol.

Paso 3. Lijamos todas las piezas, les aplicamos una capa de esmalte blanco mate y dejamos secar durante ocho horas.

Paso 4. Ponemos cola vinílica en los laterales de la caja, pegamos las dos primeras piezas y las dejamos secar 12 horas con un objeto pesado encima, para que haga presión.

Paso 5. Aplicamos una o dos capas de pintura naranja en toda la pieza. Para los círculos, empleamos pintura amarilla. Dejamos secar ocho horas.

Paso 6. Dibujamos con lápiz sobre los círculos amarillos los rasgos del sol y los repasamos con un pincel fino. Si el pincel fino te da respeto, puedes hacer los detalles con rotuladores indelebles. Para hacer un destello como el de la imagen, necesitamos pasar un pincel con pintura casi seca por la superficie.

Paso 7. Dejamos que todo seque bien, y ya tenemos un alegre portalápices para los más pequeños de la casa. Ya no tendrán excusa para para tener sus pinturas a buen recaudo.

No olvides cuidar tus pinceles, así prolongarás su vida una buena temporada.