Las tendencia en decoración pasan por el bricolaje

Las tendencia en decoración han cambiado sustancialmente en los últimos años, y no sólo es debido a la crisis que vamos dejando atrás poco a poco, si no también a la propia moda que se ha extendido por todo el mundo, con gran importancia de los elementos arreglados por uno mismo para darle una nueva vida. En un primer momento esta tendencia si que pudo originarse a raíz de la menor cantidad de dinero disponible para hacer algo que no es una necesidad, como es decorar una vivienda, y se comenzó a extender la norma de la Triple R: reutilizar, restaurar y reciclar. Una tendencia que lejos de abandonarse con la mayor capacidad adquisitiva no ha hecho otra cosa que aumentar.

Otra tendencia que se ha popularizado es la llamada “do it yourself” o hazlo tú mismo, que aboga por la importancia de crear nuestra propia decoración a través de la imaginación , dándole nuevos usos a objetos inservibles para su propósito original, o bien arreglando objetos con materiales diferentes que aporten diversidad y originalidad.
Son por tanto dos tendencias muy cercanas en su concepto, que busca la diversidad y promueve la creatividad. Es por ello que tenga que ser creada por uno mismo, ya que se trata siempre de elementos únicos que no pueden ser fabricados en masa por grandes cadenas.

Si bien es cierto que tales tendencias dieron comienzo con la crisis económica sufrida, un momento en el que muchas personas no podían permitirse afrontar gastos innecesarios y se vieron obligados a tirar de imaginación para realizar los arreglos oportunos para alargar la vida de muebles o reparar desperfectos de las viviendas, la tendencia a seguido, llegando a puntos absurdos en los elementos de este tipo son vendidos a precios desorbitados en tiendas especiales, y lo que años atrás habría supuesto una solución temporal, o incluso habría provocado que un mueble u objeto hubiese sido descartado y tirado a la basura es ahora vendido reparado y vendido a un precio muy superior al que tendría si fuese nuevo.

La excusa de la falta de capital ya no puede seguir siendo la excusa para muchas personas para seguir dicha tendencia, ya que el gasto por tener muebles viejos (o vintage) es mayor a que si fuesen a estrenar, y sí que responde al cambio de tendencia de la decoración, que ha pasado de ser una especie de maquillaje, simplemente decorativo, a buscarse la funcionalidad de los elementos, y de una estandarización a gran escala con marcas como Zara o Ikea que suministran a millones de personas y que tras varios años ha provocado el efecto contrario, la necesidad de alejarse de la masa y demostrar la individualidad personal de cada uno personalizando todo lo que sea posible.

La última tendencia en este campo viene de la mano de la proliferación de las impresoras 3D, que permiten un grado de personalización hasta ahora imposible, al poder crear objetos específicos para cada uno, provocando una revolución cuyo impacto, según los expertos, será mayor que el que tuvo Ikea.

La nueva forma de entender los espacios y la decoración están creando espacios mucho más humanos, donde se puede ver la intervención personal de cada uno que contrasta con la frialdad que trasmitía la homogeneidad de las viviendas y que hace que los negocios de bricolaje se hayan visto beneficiados por la tendencia de reparar lo viejo, objetos que ya no tienen la funcionalidad e antaño, pero que aportan un valor único a la vivienda.

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